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 El origen del joven recluta Barbacero

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Barbacero



Cantidad de envíos : 30
Fecha de inscripción : 13/01/2009

MensajeTema: El origen del joven recluta Barbacero   Mar Ene 13, 2009 11:12 pm

Mi nombre es Barbacero nací al pie de una forja en una aldea perdida por Khaz Modan.
Mi padre, el gran maestro herrero Thorin Barbaferrea, me instruyo en el arte de la herrería y la minería, y me enseño a trabajar de forma especial el acero de ahí mi nombre.
Entre forjas y martillos siempre teníamos tiempo para tomarnos una gran jarra de cerveza especial de Cebatruenos y explicar historias acerca del turbio origen de nuestra legendaria raza o de las grandes batallas que los enanos habíamos librado, junto a nuestros hermanos humanos y gnomos, contra la odiada horda.
Esas historias calaron en mi cabeza hasta el punto de obsesionarme, nuestro origen que se perdía en la oscuridad del tiempo, el honor y la sangre en las campos de batalla, aunque había una mención que siempre aparecía en todas las leyendas los Titanes.
Decidí hacer algo por mi pueblo y averiguar cual era realmente nuestro origen y combatir la asquerosa horda allí donde se libre una batalla.
Con esa idea llegue a Forjaz donde conseguí el honor de tener una pequeña entrevista con el mismísimo rey Magni Bronzebeard, yo un humilde enano minero con el honorable rey Magni, me presente ante el y le ofrecí mis servicios para lo que pudiera menester.
El rey, posando su mano en mi hombro, me dijo:

- Joven enano habla con Alto Explorador Magellas que creo que tiene un trabajo para alguien con tu valor en la Liga de Exploradores de Forjaz.

La misión a la que hacían referencia me envió a las agrestes montañas de Crestagrana donde tenia que investigar, lo que en algún pergamino recuperado de la biblioteca había dejado entrever, la posibilidad que un martillo forjado por la propios titanes, se hallaba guardado y custodiado en el fuerte Petravista por una legión de orcos.
Me encomendé a todos los dioses y a la luz antes de adentrarme en tal nido de hordas, tras una batalla ardua conseguí llegar a las catacumbas del castillo donde creí encontraría algo acerca del martillo pero no hallé nada. Decidí volver a subir y matar a todos y cada uno de los orcos que hubiera, en ese maldito castillo, hasta encontrar la mas pequeña pista que guiara mi misión.
Tras horas de lucha, sangre e ira llegue a lo que había sido la sala noble del castillo (los orcos lo tenían todo destrozado lleno de herrumbre y moho, como es costumbre vivir en sus tierras) allí me encontré al orco mas grande y fuerte que jamás había visto y en su mano el mas bello martillo de guerra que los dioses habían creado.
Sonrió al verme llegar, pues yo estaba agotado exhausto pero lleno de toda la ira que nuestra raza siente por estos seres despreciables, lance un alarido de rabia y cargue contra el con la fuerza de los mismísimos titanes, le aseste un tan rápido como certero hachazo que tubo que soltar el martillo que callo al suelo sin emitir el mas mínimo ruido. En cuanto tuve ocasión lo cogi, y este brillo de forma especial en mi mano, con el le aseste un fuerte golpe que acabo con el horrible orco desplomado en el suelo.
Tome aire y empecé a salir del castillo, fatigado y casi arrastrándome conseguí llegar a Villa del Lago, donde nada mas llegar pedí una cerveza helada para poder recuperarme.
Ahora con el martillo en las manos adecuadas podremos saber algo más de nuestros orígenes, pensé, justo cuando mi cerveza se agoto un noble mago de nombre Arkarion me hablo acerca del Gran Concilio y me invito a unirme a tan distinguida hermandad.
Yo obviamente envié una misiva al Alto Explorador Magellas, explicándole el éxito de mi misión y solicitando su beneplácito para enrolarme en un grupo de tal naturaleza, a lo que me contesto con una celeridad inimaginable dándome la enhorabuena tanto por la obtención del martillo como por la oportunidad de pertenecer a tan distinguida hermandad, de la cual había oído hablar, me dijo que aprovechara mi nueva situación para defender nuestras tierras, combatir la horda y seguir investigando nuestros orígenes mas allá de lo que ningún enano había ido jamás con lo cual me daba la bendición de los dioses y la mejor de las suertes.
De este modo y ya como recluta del Gran Concilio vuelvo a Forjaz a dejar el martillo de titanes a buen recaudo y en busca de nuevas aventuras ahora de la mano de mis hermanos, es un honor.
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MensajeTema: Re: El origen del joven recluta Barbacero   Mar Ene 13, 2009 11:22 pm

Y cada vez que leo vuestras vidas pasadas, mas me alegro de haber tenido al suerte de encontrarme a mas de uno, pues todos sois heroes indiscutibles, de un valor incalculable

Grandisima historia
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