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 Mi ausencia de forma indefinida en forma de relato

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Julia

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MensajeTema: Mi ausencia de forma indefinida en forma de relato   Vie Abr 17, 2009 12:47 am

Como dije hace tiempo, iba a escribir un relato que explicase mi ausencia de forma temporal (la razón offrol ya la sabeis, no tengo un p... duro). También dije que, en caso de volver sería... cambiada. Este relato también explica por qué será así. Ahí va, y que vos preste.

Capítulo ??: Luces y sombras: la caída de Julia. 1ª parte, la maniobra del traidor

Cántaros de hidromiel, risas, gritos de alegría, refunfuños que escondían en el fondo respeto y también alegría. El bar Scum estaba pletórico tras las elecciones al nuevo concilio. Los malos tiempos de anarkía se habían acabado y ahora la hermandad volvería a estabilizarse. Solo se podían vaticinar buenos tiempos, fuera quien fuese el nuevo Consejero Mayor.

Con dos cántaros de hidromiel entre pecho y espalda y sin hacer notar su presencia, como era de costumbre, Julia contemplaba el escenario, con felicidad. Sin embargo, otra vez ella resonó en su cabeza, para aguar la fiesta.

— Alegría, alegría y más alegría. ¡Qué asco! Me duelen los ojos de verlo... pero también siento un placer de ver la calma antes de que llegue la TEMPESTAD.

— ¿Otra vez tú, Seljin? — Respondió Julia en su interior — No puedes dejarme en paz ni un momento con tus constantes susurros. Piensa lo que quieras, perdiste la batalla hace tiempo, y nada de lo que digas podrá hacer que te libere de tu prisión. Pierdes el tiempo con tus tonterías.

— Tengo todo el tiempo del mundo. Y... no soy la única que lo ha perdido todo — Respondió Seljin, dejando confusa a Julia —. Oh, vamos. Compartimos el mismo cuerpo, puedo sentir tu pena, tu arrepentimiento. La oscurdad que habita en tu corazón. Las derrotas que has sufrido en la vida. Soldados de Ventormenta, Caballeros Imperiales, la Legión Boros... y especialmente...

— Ni lo nombres

— ... Yameth...

— ¡CÁLLATE! — Gritó Julia, dándose cuenta de repente que lo había hecho en voz alta, no en pensamientos. Se sentía avergonzada, pero para su alivio, parecía que su grito no había sido percibido en el bar. Temerosa de que un nuevo grito sí despertase interés en la taberna, decidió marcharse de la fiesta sin armar barullo, ya en el parque volvió a musitar para sí misma — Maldita bruja...

— Ni yo misma podría definirme mejor — contestó Seljin entre carcajadas — ¿Qué ocurre, Julia? No has podido olvidarle, ¿verdad? A pesar de que ya casi va a pasar un año desde que se marchó, aún le recuerdas como si hubiese sido ayer cuando decidió partir. Oooh, qué bonito resulta ver cuánto le echas de menos, y cómo te reconcome en tu interior el pensar qué hubiese sucedido si le hubieses dicho esas dos palabras que no te atreviste a decirle...

— Te estás pasando, Seljin. No sigas por ahí o no respondo de mis actos.

— ¿Y qué me vas a hacer? No puedes hacerme nada. Golpéate en la cabeza, solo conseguirás hematomas. Taládrate el cerebro, y solo encontrarás la muerte. Sácame de tu cabeza, y te convertirás en mi mejor amiga.
Lo tuviste a punto de caramelo, Julia, lo pude sentir. Solo hubera sido decir esas dos palabras. Solo dos. Y él lo hubiera dejado todo para estar contigo. Pero te rajaste, Julia. Te rajaste, y lo perdiste todo.

— ¡BASTA! ¡Estas van a ser tus últimas palabras!

Julia comenzó a pronunciar las palabras de un viejo hechizo de exorcísmo, dispuesta a sacar el espíritu de Seljin de su cuerpo, y así poder aplastarla. Pero cuando iba a pronunciar la última palabra, interrumpió el hechizo.

— Buen intento, Seljin. Pero no vas a conseguirlo. Elejí encerrarte en mi cuerpo para que no volvieses a poseer a nadie más. No cederé tan fácilmente. Puede que nunca vuelva a prendarme de alguien como cuando me ocurrió con Yameth. Pero nada de lo que haga ahora puede cambiar el pasado. Tendré que aprender a vivir con ello. Si eso es todo lo que tienes, vas a tener que hacerlo mejor.

La risa de Seljin volvió a resonar en su mente.

— Me derrotaste hace ya un año. He aprendido mucho de esa derrota, entre otras cosas a interpretar mejor la 5ª profecía de Ner'zul. Algún día me pedirás de rodillas que te ayude, y cuando llegue ese día, disfrutaré viendo como te mueves al ritmo de mis palabras.

— ¡Realmente eres insoportable! Pero si crees que eres la única que ha aprendido en este año, siento decepcionarte. — Respondió Julia, poniendo rumbo hacia la taberna del casco antiguo de Stormwind.

Unos minutos después.

— ¡Tabernero, un barril de cerveza cebatruenos! — Gritó Julia desde una de las mesas.

— ¿Cerveza? ¿Qué clase de alquimista te crees que eres? — Se burló Seljin — ¿Crees que la cerveza anula los efectos de mi voz en tu mente? Eres más estúpida de lo que pensaba.

— Si me crees tan necia, entonces seré yo la que deba burlarse. Cuando Arthas me destrozó en el mundo espiritual, pude sentir cómo te retorcías tú tambien de dolor. En otras palabras, si algo me hace sufrir físicamente, tú también sientes ese dolor. Así que... prepárate para sufrir la mayor jaqueca de tu vida, bruja.

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Continuará


Última edición por Julia el Sáb Abr 18, 2009 12:06 am, editado 1 vez
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Faron

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MensajeTema: Re: Mi ausencia de forma indefinida en forma de relato   Vie Abr 17, 2009 1:10 am

Vaya, una muy curiosa (y buena, además) forma de relatar la ausencia.
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Susele
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MensajeTema: Re: Mi ausencia de forma indefinida en forma de relato   Vie Abr 17, 2009 11:05 am

// me ha gustado mucho Very Happy ....espero con impaciencia la otra parte!!!
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Julia

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MensajeTema: Re: Mi ausencia de forma indefinida en forma de relato   Vie Abr 17, 2009 3:57 pm

// Estoy en ello, Susele, estoy en ello. Cuando me venga la vena creativa.
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Julia

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MensajeTema: Re: Mi ausencia de forma indefinida en forma de relato   Sáb Abr 18, 2009 12:08 am

Continuación



— ¡Camlarerlo! ¡Que eshtoy sheca! ¡Másh shervesha! — Gritó Julia, ya con un ciego monumental

— No le parece que ya ha bebido suficiente, señorita — contestó el camarero

— ¡Esho lo jluzgarlé yo! ¡Osh he pagado 10 moneledas de oloro! ¡Shi pido másh shervesha, shervídmela y shin chisssssssssstar!

— ¿A qué viene esa insolencia? En este local tenemos derecho de expulsar a quién queramos, y tú acabas de ganarte una expul...

— ¡No lo harás si sabes lo que te conviene, tabernero! — Respondió un enano desde la puerta. — Como le pongas una mano encima, tendrás en 5 minutos una inspección de higiene en este local.

El camarero, asustado por la amenaza, calló y sirvió un cantaro de hidromiel mientras el enano se acercó a la mesa donde se encontraba Julia.

— ¡Un brindish porl mi nluevo mejorrrrl amigo! — Gritó Julia alzando la copa y bebiéndosela de un trago. — ¿A qué ha venlido eshta grata mueshtra de generoshidad, si sle me permite la preglunta?

— Digamos que tenemos un amigo común, noble paladín.

— ¿Un amligo enano? Hummmm. No rlecuerdo ninguno... ¿Dounuod? ¿Vatrlono? — Preguntaba confusa Julia, pero el enano negaba con la cabeza.

— Uno más... reciente.

— ¡Bah, da igual! ¡Camarelero! ¡Otrrrrra!

Esta vez fue el enano quien con un gesto impidió al tabernero que sirviese la cerveza.

— Parece que esta noche quieres vaciar las barricas de la taberna. ¿Qué es lo que se celebra?

— Nada, shorlo quiero cogler la mayhor borrrrachera que haya tenido en mi vlida.

— Vaya, no avergonzaré a los míos diciendo que no lo comprendo, pero no logro comprender por qué lo haces con una cerveza tan débil. Sobre todo en una taberna humana en la que la cerveza cuesta dinero.

— Shi conozles una shervesha másh potlente y másh barata que eshta, te eshcucho.

El enano sacó de su mochila un frasco con un líquido amarillento en su interior. Lo vertió sobre una de las jarras y se lo ofreció a Julia.

— Esta es la cerveza más potente que habrás tomado en tu vida. Una sola jarra es suficiente para coger un ciego monumental. Pero un ciego de los buenos, ¿eh? De los que pueden durar días. La verdad es que ni siquiera tiene nombre. Pruebalo, es lo mejor.

Julia miró al enano con escepticismo y tomó un trago.

— No shabe distintla de la shervesha shevatluenos.

— Tómatela entera, te aseguro que no te arrepentirás. — fue lo que le dijo el enano dándole unas palmaditas en la espalda a Julia mientras se marchaba de la taberna.

Julia siguió bebiéndose el extraño mejunje. Dos tragos, tres... Pero a mitad de la jarra comenzó a sentir los efectos. La taberna entera comenzó a dar vueltas de una manera espantosa. Parecía estar en un barco en medio de la tempestad. Al final, solo era cuestión de tiempo antes de que se cayese al suelo.
Se reincorporó e intentó mantener el equilibrio... a duras penas. Parecía ser que el brebaje era más efectivo de lo que ella había estimado, pero lo que más le llamaba la atención era ver cómo el tabernero y el camarero se burlaban de ella de una manera tan descarada. ¿Cómo osaban ofenderla de tal manera? Cogió la jarra de cerveza y la arrojó contra el tabernero, erro el tiro y la jarra se estampó contra la pared, haciéndose añicos. El tabernero respondió '¿pero qué haces? ¿te has vuelto loca?' Pero sin embargo, seguía riéndose y señalándola. Y Julia, descontrolada, empuñó su maza y cargó contra él.
El tabernero comenzó a lanzar gritos, pidiendo ayuda, mientras esquivaba los ataques erráticos de la paladina, completamente fuera de control. Dos guardias de Ventormenta entraron en la taberna, uno de los cuales golpeó a Julia en la cabeza con su escudo, dejándola inconsciente.


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Continuará
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Julia

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MensajeTema: Re: Mi ausencia de forma indefinida en forma de relato   Sáb Abr 18, 2009 1:10 am

Continuación


Oscuridad...

Pesadillas. Necrófagos cargando contra Julia. Bien armados, y más hábiles de lo que nunca había recordado...

Más oscuridad...

Susurros que parecía proceder del más allá, mezclados con risas y... la imagen de aquel enano, satisfecho de haber cumplido su oscura tarea...

'Escucha mis palabras. Debes oírlas'... ¿sería la voz de...?

De repente, despertó en... en la mas plena oscuridad que nunca se había podido imaginar. No había absolutamente nada de luz. Ni siquiera podría tener claro si de verdad tenía los ojos abiertos, de no ser por la voz de aquel paladín.

— Vaya, parece que por fín despierta.

— Lord Grisillo... — respondió Julia — ¿Cómo has podido notarlo? y... deduciendo... ¿por qué estamos en las catacumbas de la catedral de Ventormenta? ¿Por qué habéis apagado las luces?

— Así que es cierto... — Respondió al otro lado el Sacerdote Benedictus.

— Vaya, parece que por fin se reconoce en esta catedral que un gnomo a veces tiene razón — replicó una voz masculina pero aguda, casi infantil. — Aunque sea en unas circunstancias... no muy buenas.

— ¿¡Pero qué está pasando!? ¿¡Alguien puede responderme!? — Replico a gritos Julia, bastante alterada por la confusión.

— ¿Recuerdas algo de lo que sucedió anoche? — Fue lo único que le respondió Lord Grisillo. Entonces la actitud de Julia cambió bastante. Considerando lo que recordaba... debería contestar las preguntas antes de formularlas.

— Recuerdo El Cerdo Borracho, recuerdo que había poca gente... y que había MUCHA cervezal.

— ¿Solo cerveza? ¿Solo has bebido cerveza? — Preguntó Grisillo

— Eso es imposible. Hemos analizado la cerveza de la taberna, está limpia — se adelantó el gnomo.

— Silencio, Grobnar. Deja responder a Julia. Repito, ¿SOLO bebiste cerveza?

— ¿A qué viene este interrogatorio? ¿Y por qué tenemos que estar con las luces apagadas?

— Noble paladín — Respondió Benedictus tras un fuerte suspiro — Sé que es difícil de entender. Pero explicarlo es más difícil aún. Ayer sufriste una... ¿cómo se dice? ¿intoxicación alcohólica? Bueno, una borrachera espantosa. Has estado a punto de matar a un tabernero que solo estaba intentando ayudarte a levantarte. Has sido encerrada en las mazmorras, para ser liberada al poco tiempo tras asesinar a golpes a más de veinte presos. El alcaide ya estaba a punto de ahorcarte cuando uno de nuestros paladines te reconoció. Debes entender que no es normal que alguien se pille una borrachera de tal calibre que la haga perder por completo el control de sus actos y le impulse a realizar unos actos homicidas sin límite. Grobnar, por otra parte, sostiene una teoría, pero para ello necesitamos saber qué bebiste ayer noche. TODO lo que bebiste.

Julia permanecía confusa, pero trató de recordar todo lo que había sucedido.

— Recuerdo... Recuerdo un mejunje amarillento. Sabía a cerveza cebatruenos. Pero... no lo era. No era de la taberna, no tenía el mismo sabor.

— Si no era de la taberna ¿quién te lo dio?

— Un enano. No recuerdo como se llamaba... No, espera. En realidad no dijo su nombre. Solo dijo que teníamos una amistad en común. Me dió ese... líquido, una jarra entera de él.

— ¿Y os la bebisteis entera? — Preguntó de repente el gnomo —. Eso no puede ser. Desbarata por completo mi teoría. Si se hubiese bebido la jarra entera no habría vivido para contarlo. No...

— No — Respondió Julia — Si la memoria no me falla, solo bebí la mitad. Hacia ese punto es cuando todo se vuelve borroso.

— Ah, eso cambia las cosas — Volvió a adelantarse el gnomo — Media jarra es la cantidad justa a la que el alcohol metílico no es letal, pero sí produce sus primeros efectos como euforia extrema, irascibilidad, pérdida de control de la tercera capa del cerebro...

— ¿Pero de qué está hablando este gnomo? — Respondió Julia completamente confusa — ¿Puede decirme alguien por qué no encendéis la luz? ¿Es que le ha pasado algo a mi cara? Puedo aceptarlo.

— Julia — Respondió Grisillo bastante apesadumbrado. Como le costase hablar. — Todo parece indicar que has ingerido una cantidad peligrosa de una sustancia que los gnomos llaman alcohol metílico. Un veneno bastante poco utilizado por su baja toxicidad. Pero que ingerido en cantidades suficientes puede provocar la muerte.

— No es exáctamente un veneno — replicó Grobnar (el gnomo) — Es... una sustancia peligrosa, pero no un veneno. El veneno actua en la sangre, el alcohol metílico actúa en...
El gnomo se detuvo, tras una mirada severa de Benedictus y Grisillo, pero que Julia no pudo sentir.

— ¿Qué... qué ocurre? — respondió Julia con una fuerte preocupación — ¿Estoy... envenenada?

— No. No exactamente. No has ingerido la cantidad suficiente como para que esa sustancia provocase la muerte...

— Pero entonces, ¿por qué seguimos las catacumbas? ¿¡Y POR QUÉ NADIE ENCIENDE LAS VELAS!?

— Julia, aunque esta sustancia no provoca la muerte en pequeñas cantidades. En las cantidades que tú has ingerido provoca otros efectos.

— Sí, ya lo he oído. Euforia extrema, que creo saber lo que significa, y otras cosas raras. Pero eso ya pasó. Lección aprendida. ¿Podeis encender ya las velas? Querría irme a Northrend y recolectar titanio.

— Me temo que eso no va a poder ser, Julia.

— ¿Pero por qué?

— Porque el alcohol metílico, en pequeñas cantidades, provoca esos efectos que antes describió Grobnar, para después provocar un último efecto secundario...

— Y es...

— ... ceguera ... permanente.

— ¿Q... qué...? — Julia permaneció bastante tiempo anonadada. — ¿Qué estas... diciendo...?

— Julia, no estamos en las catacumbas de la catedral. Estás en el altar, en el piso superior... y estamos a plena luz del día.

— No... ¡no! ¡Mientes! ¡Estas bromeando! ¡Y NO TIENEN GRACIA!

— Julia, sabes que yo nunca miento, y que no tengo sentido del humor.

— ¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!



-----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Fin del capítulo ??


// Bueno, admito que no ha salido todo lo bien que esperaba. Veo que mis capacidades narrativas van empeorando a medida que pasa el tiempo. Solo espero que lo que no he descrito en este relato lo podáis imaginar.
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Susele
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MensajeTema: Re: Mi ausencia de forma indefinida en forma de relato   Sáb Abr 18, 2009 2:31 pm

// simplemente excelente, me ha encantado!! una gran historia Very Happy
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MensajeTema: Re: Mi ausencia de forma indefinida en forma de relato   

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