Sede oficial de la hermandad 'El gran concilio' de World of Warcraft
 
PortalÍndiceCalendarioGaleríaFAQBuscarMiembrosGrupos de UsuariosRegistrarseConectarse

Comparte | 
 

 Egdris Silverleaf. Resumen de un pasado.

Ir abajo 
AutorMensaje
Egdris

avatar

Cantidad de envíos : 23
Fecha de inscripción : 27/01/2009
Edad : 31

MensajeTema: Egdris Silverleaf. Resumen de un pasado.   Jue Feb 05, 2009 7:14 pm

Salud hermanos y hermanas. Es un placer encontrarme ante vosotros en estos tiempos. Aunque difíciles, siempre es bueno contar con gente junto a la que combatir y compartir buenos momentos.

Todos habéis contado vuestras fascinantes historias, y resulta increíble darse cuenta de la cantidad de gente especial que hay en el mundo, y sobretodo en nuestra noble hermandad. Lo cual es algo de lo que estar realmente orgulloso.
Por ello, me he decidido finalmente a abrirme un poco más y confiar en vosotros, aunque no sea algo fácil para mi, pues como elfo de la noche mi pasado es muy largo y he vivido muchísimos acontecimientos de la historia de Azeroth. Mas no os preocupéis, no os aburriré con eternas y aburridas charlas sobre venturas pasadas.

¡Oh! ¡Que modales los míos! Dejad que me presente y comience con el breve resumen de mi historia.

Mi nombre es Egdris Silverleaf. Nací hace muchos años, cuando el mundo era aún joven. Mis padres, aunque no los recuerdo, murieron hace una eternidad en la guerra contra Azshara y los Altonatos, protegiendo al mundo de Sargeras y la Legión Ardiente.
Mi madre, dio a luz a dos pequeños junto a las Pozas de la Eternidad, antes de que el mundo se dividiese. Yo, Egdris y mi hermana Nevae. Sin embargo, cuando la desgracia se llevó a nuestros progenitores y los Kaldorei tuvimos que migrar para sobrevivir, nos vimos obligados a separarnos.
Mi querida Nevae fue acogida por Tyrande Whisperwind y sus sacerdotisas, mientras que yo fui acogido por Illidan Stormrage.
Aunque estaba terminantemente prohibido que las sacerdotisas iniciadas saliesen de su templo hasta haber terminado sus estudios, yo iba cada amanecer a visitar a mi querida hermana. Hablábamos mientras los demás descansaban y observábamos los bosques abrazados, dándonos consuelo y fuerza, pues no podéis imaginaros lo solo que puede llegar a sentirse cualquier ser después de siglos y siglos sin una familia.
Aunque tomábamos siempre todas las precauciones para no ser descubiertos, mi maestro Illidan me siguió una noche, pues se había dado cuenta de mis escapadas, y tras dejarme pasar aquella mañana con mi hermana me sorprendió en el camino de vuelta y me miró amenazante.
-Vaya vaya… pequeño Egdris ¿Cuánto tiempo llevas engañándome?- rostro se endureció y por un momento sentí el miedo en mi interior.
-Lo..lo siento Maestro –tartamudeé – pero es… es todo lo que queda de mi familia señor, separarme de ella sería como encerrar mi alma en un frasco y lanzarla a lo más profundo de un pozo.
El rostro del gran cazador de demonios cambió de repente, y mirando al cielo se tornó melancólico. De haber tenido ojos en lugar de aquella venda oscura, estoy seguro de que habría llorado.
-Egdris… entiendo perfectamente tus sentimientos. Yo… yo también se lo que es perder lo más preciado. Su ausencia causa una sed insaciable que nos debilita y nos envilece. Sin embargo…-Illidan sacó de su cinturón un par de viales con un líquido muy brillante.- Puede que tengas razón, puede que ese pozo sea la solución…
En aquel momento no entendí nada. Aún era joven y me conformé con que mi Maestro guardase mi secreto y continuase con mi adiestramiento.
Nevae y yo crecimos y aprendimos con una rapidez asombrosa. Ella consiguió llamar pronto la atención de Tyrande, quien se comprometió a instruirla personalmente, pues su potencial era inmenso. Sin embargo yo, no cumplí con las expectativas de mi maestro. Mis dotes para la magia eran realmente escasas, sin embargo lo compensaba con mi habilidad de combate cuerpo a cuerpo.
Lo que más sorprendía a mi Maestro era la rapidez y agilidad de mis movimientos, pues mi ventaja consistía en que a los demás pupilos no eran capaces de impactarme. Estos reflejos dieron una idea acertada a mi maestro de la senda que debía recorrer, y por desgracia no era la del Cazador de Demonios.

La noche antes de perderlo, mi maestro me reunió en el bosque junto al nuevo Pozo de la Eternidad. Aún recuerdo sus palabras, que me sirvieron de consuelo en los días que sucedieron.
-Esta noche pasaran cosas Egdris… posiblemente nuestros hermanos no entiendan el porqué, pero se que tu si. Tú conoces ese dolor de estar separado de lo que más necesitas… Egdris, pase lo que pase no dejes nunca que te arrebaten aquello que deseas y amas, cueste lo que cueste.

Aquella misma noche, mi maestro vertió las aguas del antiguo Pozo de la Eternidad, que había guardado en pequeños dos viales. Los Kaldorei enfurecieron y se lanzaron a su caza. La batalla fue larga y furiosa, y aunque no participé en ella, supe que mi Maestro había sido apresado y encarcelado bajo la custodia de Maiev Shadowsong.
Muchos de mis compañeros fueron apresados junto con Illidan, otros tantos escaparon y se exiliaron, y solo unos pocos nos quedamos junto a Malfurion, Cenarius y Tyrande.
Aunque hubiese dado gustoso la vida por mi Maestro, no podía permitir separarme de mi hermana, por lo que fui entrenado por los druidas en las artes naturales. Y aunque mis habilidades mágicas eran limitadas y nunca pude formarme como druida, Malfurión vio en mí la agilidad que su hermano había apreciado, y me unió a un grupo de centinelas para que me formasen.
Así y tras años de duro entrenamiento, alejado la mayoría de las veces de mi querida Nevae, aprendí la senda del cazador. El rastreo y la exploración era lo que más me apasionaba, más incluso que mi amor por el combate y el tiro con arco.

Nuestros encuentros se hicieron cada vez menos frecuentes, a medida que avanzábamos, disponíamos de menos tiempo, y además, mi entrenamiento requería que me desplazase por los bosques, por lo que podía pasarme fuera varias jornadas.
A pesar de todo, pronto conseguimos la libertad, pues Nevae alcanzó por fin el rango de Sacerdotisa de Elune y fue libre para salir del templo y encontrarse conmigo. Aunque temía por la reacción de su maestra, la suma Sacerdotisa Tyrande le dio todo su apoyo e incuso me instó a entrenarla en el arte del tiro con arco, pues creía que ambos poseíamos dotes para el combate.

La aparición de los orcos en Kalimdor fue un duro golpe para todos. Yo me encontraba de expedición por Ashenvale cuando comenzó la tala de nuestro Bosque Sagrado. Durante semanas combatimos contra los bárbaros pieles verdes bajo el mando de Tyrande. Sin embargo, Whisperwind y su más preciada escolta, entre las que se encontraba Neave, se adentraron en el corazón del bosque en busca de los druidas.
Para cuando estos despertaron, los orcos ya habían bebido de la demoníaca sangre de Manoroth y en una cruenta batalla asesinaron a Cenarius. Yo estuve allí para ver la brutalidad con que se deleitaban masacrando a mis hermanos y hermanas. Observe con furia como Grom Hellscream blandía a Aullavisceras y acababa con la vida de los Kaldorei. Aún hoy, cuando porto esta poderosa hacha, recuerdo aquellos días y pienso en cuanto se perdió, y en cuanto aprendimos de las demás razas. Aunque es un hacha poderosa, creo que algún día la enterraré junto a otros tantos recuerdos, lejos de cualquier orco que pudiese tomarla para seguir los pasos de su antiguo portador.

A pesar de todo, finalmente los druidas despertaron, y muy a mi pesar nos unimos a la Alianza y a la Horda en un último intento por salvar Azeroth. La batalla de Hyjal aún atormenta mi mente. Aunque fui testigo de la cara más honorable y sabia de la Horda, conocí la nobleza y el arrojo de Jaina Proudmure y sus valientes seguidores.
Luchamos con ferocidad y valentía, hasta que atrajimos al mismísimo Archimonde al Árbol del mundo y acabamos con el sacrificando una vez más nuestra inmortalidad.
En aquel momento recordé a Illidan. Hacía unos días me había enterado de que Tyrande ayudó a liberarlo, mas antes de que llegase a su encuentro, Malfurión nos advirtió de que nos había vuelto a traicionar y había hecho un pacto con los demonios. Nunca creí aquellas palabras hasta que lo comprobé con mis propios ojos en Terrallende.
Sin embargo, el golpe más duro vino tras la batalla a Hyjal. Tyrande me hizo llamar y con lágrimas en los ojos me comunicó que Nevae había desaparecido… Mi corazón se rompió en mil pedazos y, enfurecido, abandoné aquel lugar, dejé atrás a mis compañeros y maestros y me exilié durante muchísimo tiempo en busca de mi hermana, pues algo en mi interior me decía que aún seguía con vida.
Mientras Malfurion y Tyrande acudían a Azeroth y luchaban contra Illidan y sus nagas, yo recorrí todo Kalimdor en busca de mi querida Nevae. Pero no hubo manera de encontrarla.
Después de aquello volví a Teldrassil, Tyrande se alegró de verme, más por mi reacción y el abandono de mis obligaciones me condenó a comenzar una vez más mi adiestramiento, pagando mi insolencia y con ayuda a los Keldorei.
Tras cumplir mi cometido, y aunque el nuevo archidruida Farandal no quería, Tyrande me liberó de mis obligaciones y me encomendó viajar a Azeroth a ayudar a nuestros nuevos aliados, pues tal vez allí encontrase pistas sobre el paradero de mi hermana.

Muchas cosas pasaron tras mi vuelta a Teldrasil. Muchas batallas, recuerdos y aventuras que contar, mas este relato ya se ha hecho excesivamente largo, y creo que será mejor dejarlas para otro momento.

Mi nombre es Egdris Silverleaf, y mi arco está a la disposición del Gran Concilio.

Que Elune ilumine vuestras vidas, como iluminó la de mi querida Nevae..
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
Egdris

avatar

Cantidad de envíos : 23
Fecha de inscripción : 27/01/2009
Edad : 31

MensajeTema: Re: Egdris Silverleaf. Resumen de un pasado.   Jue Feb 05, 2009 7:15 pm

//Siento mucho que me haya quedado tan largo. Intentaré que las próximas serán más ligeras. Espero que os guste y disculpad las faltas que puedan haber, no me ha dado tiempo a revisarlo. Gracias y suerte! espero que os guste.
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
Daderon

avatar

Cantidad de envíos : 171
Fecha de inscripción : 13/01/2009
Localización : Dalaran

MensajeTema: Re: Egdris Silverleaf. Resumen de un pasado.   Jue Feb 05, 2009 8:07 pm

Increible historia.... bienvenido.
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
Arkarion



Cantidad de envíos : 191
Fecha de inscripción : 11/01/2009

MensajeTema: Re: Egdris Silverleaf. Resumen de un pasado.   Jue Feb 05, 2009 9:20 pm

fantastico e impresionante!

una soberbia leccion de historia de azeroth, me ha encantado
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
Contenido patrocinado




MensajeTema: Re: Egdris Silverleaf. Resumen de un pasado.   

Volver arriba Ir abajo
 
Egdris Silverleaf. Resumen de un pasado.
Volver arriba 
Página 1 de 1.
 Temas similares
-
» Breve resumen del Mundial
» [LIBRO] Devoradores de Cadáveres
» [COMIC] Sandman
» El Hundimiento (2004)
» End this depression now!! - Paul Krugman

Permisos de este foro:No puedes responder a temas en este foro.
Hermandad: El Gran Concilio - Shen Dralar :: Miembros :: Historia de los hermanos-
Cambiar a: